El fin de semana, mientras iba conduciendo, saltó en la radio una canción de un tradicional grupo de rock alternativo español pasado al mundo del electro pop que versionaba a una mítica banda de rock australiana, pero con el cuño de su nuevo estilo.... Esas cosas en las que todo el mundo piensa: Lo que eran estos! (y se me vienen más nombres a la cabeza, y no quiero pensar en otra rockera colombiana venida a super estrella de las pistas de baile)
Y ocurre lo siguiente: Algo que aparenta ser absolutamente genuíno, con raíces, bases y principios, de repente muta, y transforma todo su core para adaptarse ¿al nuevo mercado?
Aquí entran varias variables en juego:
- ¿Hasta qué punto la innovación o la adaptación es justificable dentro del core si llega a hacerte perder tu esencia? - ¿Deberían (sobre todo) los autores adaptar su producto al mercado si este le ofrece unas mayores ventas en otro ámbito que no es el suyo propio? (¿y un negocio?) - ¿Hasta qué punto es defendible que uno fabrique lo que se vende y no intente vender lo que fabrica?
¿Estamos perdiendo la esencia? ¿La innovación tiene un límite?
(publicado el 08.11.2012 en mi Google +) - Cómo te comportas con tu abuela de 90 años cuando vas a verla? - Como lo haces cuando defiendes objetivos en una reunión? - Como actúas cuando lees un cuento a tus hijos? - Y cuando hablas con otros padres sobre la educación de estos? - Y con la peña del fútbol en un partido?
Lanzo estas preguntas al aire para romper el hielo.
El sábado en el EBE tuve una conversación con cuatro personas que sostenían que uno debe tener una y solo una marca personal (cosa que personalmente también defiendo), y por tanto consideraban injustificado tener varios perfiles en redes sociales que (para ellos) eran incongruentes.
Mi defensa, mi reflexión posterior, y mi refuerzo sigue siendo la misma: los humanos tenemos roles de comportamiento que siendo la misma persona y con el mismo fondo serán mezclados de algún modo entre ellos. ¿Quiere eso decir que tengamos una marca incongruente? ¿personalidad múltiple? ¿personajes? Personalmente no lo creo.
Veo lícito mantener un comportamiento dulce con mi abuela, firme en una reunión, cariñoso con los hijos, divertido con amigos o eufórico viendo un partido, simple y llanamente porque el humano es así. Así como no veo tan procedente (acostumbrar a) ser divertido en una reunión o firme con tu abuela.
Y con la misma naturalidad de comportamiento entiendo que es totalmente lícito mantener perfiles en redes sociales adaptados al entorno, y mucho más los que hemos crecido con ellas.
Muchos de nosotros tenemos en Facebook a amigos con los que hemos crecido, con los que salimos a cenar, a tomar una copa, tenemos conversaciones sobre temas, en algunas ocasiones, poco trascendentales, o hablamos sobre cosas que nos motivan o preocupan de nuestro entorno...
Cuando algunos estamos en Twitter intentando descubrir personas afines que nos descubran cosas nuevas sobre aspectos más profundos o que para nosotros tienen un interés más formal, estamos en un entorno que en principio no traspasa lo personal (aunque puede haber toques de tu personalidad, sin duda, pero no traspasará la línea que tú consideras de "lo íntimo" que sí puede (suele, incluso) estar en Facebook)
Personalmente son roles que yo considero moderadamente diferentes, así como que usualmente se mezclan, pero pienso que focalizar comportamientos de manera natural dependiendo del entorno no es nada acusable.
Para rizar el rizo, pongamos que alguien es super profesional en su campo y a la vez tenga diversas aficiones, de hecho se me ocurren varios perfiles reales (algunos muy conocidos) que tienen gran dualidad: personal / profesional, y que estos perfiles no tengan nada que ver. Desde mi punto de vista es respetable que el profesional que sigo tenga la mitad de su TL hablando de sus aficiones, pero (que me disculpe) a mi no me aportan nada. Lo hacen si habla de ellas de vez en cuando, pero no más. ¿Por qué no es justificable que tenga un perfil de profesional crack y otro de ... aficionado crack? Ambos perfiles tendrán sus propios seguidos y seguidores, y sus TL y conversaciones independientes, y si me interesan ambos, sigo a ambos, pero ... ¿y si, por ejemplo, no soporto el fútbol? ... Su marca es la suma de los dos, el todo, pero a mi solo me interesa una mitad.
¿Cual consideramos el personaje, entonces? ¿El profesional o el aficionado?
... y así podría seguir, defendiendo que la naturalidad del entorno guía las conversaciones, y tu marca sigues siendo tú.
Opiniones bienvenidas, por supuesto. Esto da para mucho!
Desde hace un tiempo vengo observando cómo cambia el mundo de la publicidad, tal y como lo conocemos, cómo los propios publicistas inventan y reinventan fórmulas que se escurren entre las más agudizadas ideas para llamar la atención del usuario, y que en definitiva, este compre, o haga consolidar la marca.
Es prácticamente obvio que las fórmulas tradicionales publicitarias están extintas, o al menos, en proceso de extinción, dado que nuestra fórma de consumir periódicos o revistas está cambiando, convirtiéndose en digital, el modo en que vemos la televisión está cambiando, pasando a ver esos contenidos via online sin publicidad, en muchos casos, y seguirá cambiando conforme nuestras teles vayan siendo sustituidas por smart TV's, etc.
En uno de los intentos por reinventar la publicidad conocida, unos años atrás se "popularizó" el concepto del marketing de guerrilla, concepto que aborda al usuario justo en el momento oportuno, que era aquel en el que él no esperaba publicidad, usualmente en plena calle, llamando poderosamente su atención con acciones publicitarias normalmente muy sorprendentes y publicitariamente hablando muy agresivas. En muchos de los casos con resultados sorprendentes y un retorno increíblemente bueno.
Esas acciones tienen cabida cuando son frescas y el mercado no está saturado. Llega un punto en el que ese tipo de promociones pierde su efectividad, ya que en su novedad reside su éxito. Podríamos decir que esta acción comercial destaca por su impacto, tanto a nivel sorpresa, como por su repercusión posterior:
Sin embargo hoy me he topado con una nueva-vieja fórmula. El formato no deja de ser un intento de viralización de lo que inicialmente se vende como "making of". Generalmente el making of solía servir para ampliar las promos de películas que estaban en cartelera, pero este modelo me ha hecho sonreír por completo: Un verdadero "fake" (para bien) de un making of que convierte al propio usuario en la persona que va a buscar esa publicidad, convirtiendo este video en un viral más.
Y ese, precisamente, es el concepto que en mi opinión significa ese 2.0!
Todo se acuña ahora 2.0, pero reconozcamos que el mundo está cambiando, y lo está haciendo de dirección. Si la dirección de la información era del usuario al medio, ahora es la información la que llega el usuario, tal y como ya llevamos años experimentando desde la aparición del RSS, es el empleo 2.0 el que llega al usuario, tal y como pronostican todos los artículos y blogs en este 2012, PERO será la publicidad 2.0 la que le dará la vuelta a la tortilla y hará realmente que el usuario vaya a ella.
Ya no es la publicidad la que aborda a toda página en el casi extinto periódico, ya no son igual de efectivos los banners, todo está sufriendo un cambio de dirección, y es el usuario el que está haciendo que todo se dé la vuelta, aunque este concepto no es nuevo, esto ya lo llevan haciendo toda la vida marcas como Apple o cualquier otra considerada como Lovemark, haciendo a sus clientes sus principales prescriptores.
Las empresas del siglo XXI deberían poder enfocar su modelo a este paradigma, pesa a que su ciclo de vida no sea maduro, quizá estén en un sector que sí lo sea, o lo sean sus medios promocionales, aunque en mi opinión todo debería interiorizarse desde la propia organización.
Os dejo con el video, espero que os guste tanto como a mi : )
Me declaro fan de las Lovemarks desde que tengo uso de razón, aún sin haber tenido constancia de lo que significaba el concepto.
Una Lovemark te hace amar más allá de la razón. Están rodeadas de Misterio, Intimidad y Sensualidad. Esas son las premisas con las que parte el libro de Kevin Roberts (que por supuesto tengo, original, y que puedo decir que hasta el tacto del libro es en sí un reflejo de lo que representa una Lovemark, dado el placer que provoca tocarlo, y esto no es broma).
Me reconozco atraída por firmas como Apple, Mini, Starbucks, IKEA, LEGO o MAC Cosmetics, el motivo real lo desconozco, mi intuición me guía, supongo, como a la de cientos de personas que votan cada día en el listado de Lovemarks en el que figuran desde marcas comerciales hasta ciudades (como Barcelona, puesto 79) o personas (como Audrey Hepburn, puesto 69).
Y ahora la pregunta es: ¿me guía la intuición, o realmente son las recompensas de los esfuerzos de verdaderos profesionales por estar en mis preferencias y en las de muchos otros? Yo creo en la opinión de que esas sensaciones pueden crearse. Totalmente. Desde el diseño de las oficinas, pasando por el packaging, y hasta el tacto de sus productos (recordemos la frase de Steve Jobs en la revista Fortune):
Determinadas marcas hacen verdaderos esfuerzos por evocar sensaciones, cosa que termina de redondear la experiencia de usuario, redondeando los productos que venden en algo mucho más potente y sólido. El poder de atracción desde jovencitos y el arraigo de esa marca en la mente del consumidor es algo que podría merecer un post propio, pero por lo pronto esa es la conclusión a la que llego hoy en día cuando la gente compara los teléfonos Android con los de Apple.
Desde luego que hay gente que conoce al detalle las diferencias técnicas entre uno y otro, pero realmente:
- ¿Cuantos de los usuarios de iPhone conocen su teléfono en profundidad?
- ¿Cuantos le sacan partido?
- ¿Cuantos saben por qué lo han elegido a un Android? La respuesta de muchos es "mola más"
Soy consciente que cuando la elección es en sentido opuesto, la gente que escoge (no compra, sino escoge) Android conoce más el sistema operativo, suele sacar partido al terminal y sabría explicar los motivos de su elección. Una elección normalmente basada en hechos objetivos.
Conclusión: Dos marcas, una de ellas elegida a conciencia y la otra inconscientemente. A pesar de que todas las noticias digan lo contrario (una de ellas), id a una terraza a tomar algo y echad un vistazo a los móviles que hay en las mesas, y luego me contáis.
Hubo una época en la que el FB sólo era realmente para los amigos cercanos, no había problema de decir nada de tu vida relativamente privado, ni de qué fotos colgar, porque tus amigos eran tus amigos. Conforme avanzan los días y hay gente a la que agregas con quién realmente no tienes ese tipo de vínculo, la cosa cambia, y habría que gestionar cosa a cosa con quién quieres compartir y con quién no.
La solución que yo le dí hace unas semanas fue asignar mis contactos a cuatro niveles de privacidad:
Nivel 1 - Mis amigos realmente: Los que pueden acceder a todo
Nivel 2 - Mis conocidos o amigos no tan íntimos: Que no tienen acceso a algunos álbumes de fotos, por ejemplo
Nivel 3 - Conocidos más lejanos, amigos de amigos, gente con la que coincidí hace tiempo... Mayor nivel de privacidad
Nivel 4 - Sobretodo contactos comerciales, que no tienen por qué tener acceso a mis fotos, o incluso a mi Timeline
Esto es fácil de aplicar en el sentido en que en la configuración puedes filtrar por sectores con ejemplos como:
- Mostrar a todos excepto a N4 (modo exclusión)
- Mostrar a N1 (modo inclusión, sólo incluye ese grupo)
Hoy he descubierto que ahora el chat también permite esa opción, pudiendo estar disponible "solo para" o "para todos, excepto", cosa que también me ha parecido interesante.
Con este sistema, para mi es todo más fácil de gestionar, ya que sólo consiste en agrupar a los contactos :)